miércoles, 16 de junio de 2021

DEBUT Copa América

El estupor, la soledad y la constante de los últimos años del hecho en socialismo hicieron metástasis en el fútbol.

Por. Jemmy Lamprea

El fútbol que es sinónimo de alegría y emoción, por estos días se viste de lastima  y  por doquier.

La ventana de sueños y novelas efímeras de 90 minutos ha trasmutado a un desgarro en el alma, un rompecabezas de irresponsabilidad  y hasta la esperanza del juego dio paso a la quiniela del como podemos perder.

El estupor, la soledad y la constante de los últimos años del hecho en socialismo hizo metástasis en el fútbol.

En los recodos del área se siente con mayor frecuencia el aroma cenicienta,  un libro escrito con amargura en tiempos pretéritos.

Una bandada de guerreros llegan a la fiesta sin música, una orquesta sin partitura solo la dignidad, el decoro y la templanza de morir de la mejor manera por la tierra que los vio nacer y por lo que tanto se ama:  el fútbol.

La muerte escrita sin blasones ni lanzas, desnudos, atados al destino de la patria, de la incapacidad. El score es una anécdota de la sumatoria  protocolar.

El grupo técnico portugués, formado en las aulas del complejo profesionalismo europeo, del ABC de la logística y el respeto; conviven entre el trabajo y el despertar de lo folclórico y pintoresco de nuestro fútbol.

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